Contra las ( y los) influencers.

person reading the daily fake news newspaper sitting on gray couch
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Trey Ratclif fue una de las primeras caras visibles del uso del HDR en fotografía, y más concretamente en fotografía de viaje. Para quien no conozca el termino HDR (amplia gama dinámica) es una técnica de procesado digital que aclara las sombras y oscurece las luces, aumentando la saturación. Lo más probable es que tengas esta opción en tu móvil.

Ratclif se dio a conocer en la que era en aquel momento la red de fotografía más popular Flickr y desde entonces le había perdido la pista.

Ahora vuelve  con un libro titulado “Under the influence” que, en  su mayor parte, es un resumen de los cargos contra las redes sociales y más  concretamente Instagram y más concretamente las influencers. (En femenino) N

El libro va tocando distintos puntos.

El principal y más curioso es cuando va ilustrando lo diversos fraudes que puedes utilizar para fingir una presencia en  Instagram que no se corresponde con la realidad.

Por una inversión mínima puede comprar seguidores, “me gusta”s y comentarios hasta llegar a los cientos de miles.

A continuación da un repaso al concepto de la falsa incluencer.  Deja muy claro que ni  Instagram parece ser capaz de detectar a estos falsos personajes ni las empresas que invierten en este tipo de publicidad engañosa, al ser encubierta, tampoco.
Es digno de mención que  utilizar publicidad encubierta con adolescentes impresionables no tiene ningún problema. De hecho,  él mismo se presenta como influencer… pero de los buenos. De los que no  han cogido atajos.

 

A continuación habla de los efectos negativos del uso de las redes sociales, es parcialmente ansiedad e inseguridad. En este sentido está influenciado por Jasón Lanier  (cuya obra invita a conocer). Y cita con soltura los estudios que hay en la materia.

Recomienda  la práctica del mindfullnes y la meditación como solución  a la ansiedad de la vida contemporánea.

 

Y es una auténtica  lástima que el libro no termine ahí  porque su último tramo es una contradicción absoluta con todo lo que no has contado antes. Después de criticar los selfies  nos muestra su foto de autor que claramente no es de ayer. Después de criticar la manía de compararse nos habla de sus seguidores en redes sociales (en la que es muy activo pero él solo transmite contenidos positivos), sus amigos famosos y su éxito económico. De  hecho, incluye un vínculo para comprar sus láminas.

Y es entonces cuando el verdadero mensaje del libro te cae como un jarro de agua fría, el autor está criticando a los/las falsos influencers  no al fenómeno del influencer en sí mismo.

Donde recae el principal problema.
Desde un punto de vista ético me resulta absolutamente indiferente  si quien se postula tiene o no los seguidores de un forma legítima ( ¿Es más legitimo ser la estrella de un reality show que defiende todo tipo de cosas detestables que  comprarlos directamente? Por no hablar de un video porno filtrado como fue el caso de Paris Hilton).

A la hora de la verdad se trata de publicidad encubierta es decir engañosa.

Por lo tanto no  hay verdaderos  ni falsos influencers.

Todo es falso  y de lo que me ha convencido este libro es que algunas cosas son todavía más falsas que otras.

Si tu vida es una función no le eches la culpa a la bambalina.

 

 

 

 

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