“Las escalofriantes aventuras de Sabrina” ( Netflix) Una serie que se toma su tiempo.

Hace falta armarse de paciencia para disfrutar de una serie que  se toma su tiempo para llegar a un sitio interesante.

Pero empezando por el principio: Sabrina Spellman es un personaje procedente del mundo de los comics y más concretamente de la serie ” Archie”.  Se trata de una adolescente mitad bruja y mitad humana, que lucha por compaginar los dos mundos en los que vive.

Hace algunos años tuvo una serie, en tono de comedia amable, que fue inmensamente  popular, conocida en España como ” Cosas de brujas”  y ahora ha tenido una revisión en Netflix que pretende darle un tono más terrorífico siguiendo el éxito de la revisión del personaje que se ha efectuado en comic.

El resultado es una serie extremadamente deslavazada. Tiene un inicio insufrible que parece situarla para niñas de dieciséis años no muy exigentes pero conforme avanza la serie va adoptando  a partir del sexto capitulo un tono que si es terrorífico, especialmente en los dos últimos capítulos, que promete para la segunda temporada.

Ahora bien los peros son considerables.

La falta de presupuesto hace que para añadir ambiente mágico a las escenas sobrenaturales se utilicen un desenfocado. Esto funciona bien al principio pero resulta bastante agobiante por la reiteración .

Como pasa en todas las series originales de Netflix los episodios son demasiado largos y hay alguno de relleno que sobra por completo ( en concreto el dedicado a Batibat)

Y sobre todo. La protagonista es una  nulidad como actriz  Kiernan Shipka   hace que el difunto Roger Moore parezca Laurence Olivier con su inexpresividad.  Esto resulta  todavía más evidente cuando esta rodeada con un reparto que es más que competente.  Michelle Gomez,  que recordamos como Missy en Doctor Who, destila amenaza y carisma cada vez que aparece.  Chance Perdomo, al que espera sin duda una carrera brillante, es Ambrose Spellman, primo de  Sabrina condenado a arresto domiciliario por un crimen que tardaremos en conocer.  Miranda Otto, que recordamos como Eowyn en el Señor de los Anillos, es Zelda la tía carismática de Sabrina mientras  que  Lucy Davis, intepreta a Hilda, mucho más maternal y amable. Todos oscilan  entre bien y excelente..

Este es otro defecto habitual de Netflix, los protagonistas sosos y no muy buenos actores.  El prime ejemplo es Mike Coulter cuya interpretacion plana, por mas que diese el tipo del personaje, era un lastre considerable en “Luke Cage” o el directemente insufrible “Iron Fist”

Uno al final se pregunta a quien va dirigida la serie.  Porque  dejando aparte un posible triangulo amoroso para la segunda temporada, el giro al horro de la ultima tanda de episodios no parece cuadrar muy bien con los melosos primeros episodios.

En cualquier caso, los guiños feministas de la serie y su esfuerzo por ser inclusiva  merecen un punto positivo.

Aunque eso si, mejor si la segunda temporada tiene seis episodios.

 

 

 

 

 

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