el arte no es una excusa.

 

En estos días, he leído  de forma más o menos sucesiva varios textos  que me han dado en que pensar y que mi intención es comentar.

El primero  es el manifiesto supuestamente contra el puritanismo  cuya cara visible es Catherine Deneuve y que ha sido ya más que convincentemente contestado por voces más autorizadas que la mía como Caroline de Haas.

En mi opinión es manifiesto contra el puritanismo  es absurdo en lo general y en lo particular.  En primer lugar porque elude la cuestión central de los momentos en que vivimos. Lo que se denuncia es sencillamente el abuso  de determinados hombres en la escala social y en lo laboral para forzar la obtención de favores sexuales.  Nadie ha denunciado la torpeza masculina en el coqueteo ( posiblemente porque si no existiese el coqueteo torpe masculino  no habría ninguno) . Y defender un imaginario derecho a importunar  es en la practica resucitar el derecho de pernada.

Y en lo particular, esta es una cuestión que , si la sacaremos del mundo artístico, estaría absolutamente cerrada. Si mañana saliese a la luz que el jefe de turno  de una fabrica obligase a las empleadas  a practicar sexo oral para no ser despedidas la única duda posible sería la longitud de la sentencia a cumplir por el hipotético sujeto.

Sin embargo al tratarse de personalidades publicas vinculadas al mundo del arte existe una cierta reticencia.  Entiendo que dicha reticencia se basa en revelaciones  sobre personas cuya imagen publica  concitaba empatia .  El ejemplo serían Bill Cosby o Woody Allen con el personaje de perdedor neurótico y simpático que hemos visto en muchas de sus películas.  Un matiz, esa mascara poco tiene que ver con el Woody Allen, ser humano. Allen en persona nada tiene de neurotico y/o inseguro según numerosos comentarios.

“El País” lanzaba la pregunta al respecto :“¿Que hacer con el arte de hombres monstruosos?”

Y por esos efectos de la lectura, uno días después me he encontrado con una respuesta que considero de sentido común en una entrada de blog de John Scalzi escrita en el año 2014 ( es decir, mucho antes del actual debate). ” Es justo que la gente diga que este tio es un gilipollas. No me importa que sea un buen creador, no voy a apoyar su trabajo”.

Ni que decirse tiene que considerar a alguien que droga y viola a una niña de trece años un gilipollas es seguramente lo más suave que se le puede  considerar.

Y es que existe todavia el concepto de monstruo sagrado del arte. Monstre sacré .Entender que de alguna manera este tipo de conductas es el precio que pagamos por su arte. Pero  creatividad y monstruosidad son concurrentes  y no correlativos.  Por cada gran artista  que incurre en este tipo de conductas pueden citarse otro del que nada hay que criticar en lo personal.

Por cada Leni Riefenstahl – cuya relación con el nazismo era siendo muy magnanimo ambigua – hay un Fritz Lang que se distancía a la menor oportunidad.

Alan Moore , a quien nadie puede acusar de puritano vease sino “Lost Girls” ha llegado a decir que no se puede ser un gran artista sino eres  una buena persona ( lo que no implica  ser ñoño ni complaciente)

Asi que en lo que a mi respecta, el arte no es una excusa.

 

 

 

 

 

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