¿De qué hablamos cuando hablamos de fantasmas?

A continuación podeis leer la introducción de mi ebook “Fantasmas de Madrid” disponible para descarga en Amazon.

1. Introducción: ¿De qué hablamos cuando hablamos de fantasmas?

Hace algún tiempo, no importa cuánto, me encontré una tarde de otoño esperando mi turno para completar unos trámites en unas dependencias oficiales. No había mucha gente esperando pero como cada una de las personas que estaba ahí tenía que presentar varios documentos la cosa iba para largo. Los presentes decidimos tomarlo con humor y mientras la luz del sol desaparecía por el ventanal que teníamos delante se estableció una de esas conversaciones en las que se habla de lo divino y lo humano con perfectos desconocidos a los que sabes que difícilmente volverás a ver.

Cuando la oscuridad reinaba en la calle que se veía desde los ventanales, uno de los presentes, guardia de seguridad de profesión según nos dijo, nos habló de otro edificio en el centro de la capital en cuyos sótanos venían sucediendo acontecimientos extraños y que ninguno de sus colegas quería recorrer a solas pasada la medianoche.

Y es que, hoy en día, cuando ya nadie cree en los duendes fuera de los cuentos infantiles y mucho menos en la magia, a no ser que se presente como homeopatía, las historias de fantasmas se siguen contando , aunque más que referencia a espíritus se habla de fenómenos inexplicables, bajo el antiguo lema de ¿Quién sabe?

Pero en verdad que son antiguas. Posiblemente el primer ejemplo de este tipo de historia se encuentra en pleno auge de los libros de caballerías, dentro del que fuera autentico best-seller a nivel europeo en su tiempo. El Jardín de flores curiosas (1570) de Antonio de Torquemada. (Sin parentesco conocido con el famoso inquisidor) En sus páginas nos cuenta la aventura de un joven estudiante español que llega a Bolonia y recibe la desagradable visita nocturna de un espectro envuelto en cadenas quien le conduce a un lugar del jardín. Al excavar en dicho lugar se encuentra un cadáver envuelto en cadenas. Una vez que el cadáver fue correctamente enterrado, el maleficio desapareció.

Como pasa siempre con este tipo de historias no faltan los escépticos. En este caso se trata de uno ilustre, Don Miguel de Cervantes que en las páginas del Quijote critica la excesiva credulidad de Torquemada.

En cualquier caso el formato de este tipo de historias parece ya estar creado en occidente en pleno medievo y con escasas variaciones sobrevive hasta nuestros días.i

En paralelo a estas historias populares que constituyen lo que hoy llamamos leyendas urbanas (… a una persona que yo conozco y es de entera confianza le ha pasado algo extraño…ii

) nace y crece el cuento de fantasmas de autor. Dicho género tiene también un inicio temprano en España de mano de otro de nuestros grandes, Lope de Vega. En una de las narraciones incluidas dentro de la novela El peregrino en su patria (1733), recogida como La posada del mal hospedaje en antologías, nos cuenta un caso de lo que hoy llamamos poltergeist. Ruidos inexplicables y objetos que se mueven impidiendo el reposo del viajero. No deja de resultar curioso que Lope escribe su cuento con intención de explicar al vulgo que dichos incidentes lejos de ser obra de trasgos o duendes, como es creencia popular, son en realidad obra de demonios de escaso rango. Volveremos sobre tan curiosa advertencia más adelante.

Decía más arriba que este tipo de historias toman forma muy pronto en occidente pero la realidad es que nos las encontramos en todo el planeta.

Y cada una de estas historias refleja el lugar de su procedencia. Si tratan, como se dice, de malos recuerdos y malos lugares la interpretación que se da a este concepto varia. Así historias como la maldición que persiguió a la familia de Samuel Colt, creador del conocido revolver, tienen algo que evoca a Estados Unidos o las damas blancas francesas, que castigan con tanta dureza al viajero descortés, parecen inseparables de las nieblas y bosques frondosos de Normandía.

En sus más de mil años de historia, Madrid ha acumulado innumerables leyendas. Mi intención es dar un paseo por los que son, en mi modesta opinión, más reveladores del carácter de la ciudad. Algunas no tienen equivalente en países cercanos, otras presentan un contraste curioso. En estas páginas encontrareis amores prohíbidos, venganzas sobrenaturales y espectros de ultratumba. Hablaremos del origen de la frase “De Madrid al cielo”, de la triste suerte de la viuda del Capitán Zapata y la no menos triste suerte que la imaginación popular atribuyo a los Marqueses de Linares, de fantasmas que vuelven de la tumba para una última noche de amor y de perros fieles que siguen protegiendo a su amo más allá de la tumba.

Son historias con un sabor propio. Lo primero que salta a la vistas es, como indica Ángel del Río López, que príncipes y nobles brillan por su ausencia en las mismas. Al contrario de lo que sucede en otras capitales europeas. Lo segundo es que en ellasvemos un reflejo de la historia de la ciudad. De su pasado agrario a su presente industrial.

En las páginas siguientes seguiremos el rastro de estas antiguas historias. Hay que tener en cuenta que son como piedras arrojadas al fondo de un estanque: producen ondas y ecos. Al ser este un libro digital he incluido hipervínculos en el texto que permiten seguir esos rastros. También los exploro en las notas que he incluido al final.

Así que invito a quien se adentre en estas páginas a ponerse cómodo. Esta oscureciendo, hace frio ahí afuera y tenemos por delante doce historias que contar, como doces son las campanadas que marcan la medianoche.

i No solo somos el primer país europeo en recoger cuentos de fantasmas tradicionales (los fantasmas de “Hamlet” son otra cosa). También tenemos a uno de los primeros vampiros, muy anterior a Drácula, en la figura del Conde Estruch que aterrorizó el Ampurdan del siglo XII. Y por cierto que este vampiro autóctono no solo bebía la sangre de los vivos sino que a diferencia de los vampiros góticos violaba a sus víctimas dejándolas embarazadas de fetos monstruosos.

ii Una de las leyendas urbanas más conocidas, la chica de la curva, es una historia de fantasmas.

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