Postales de Oporto (7): Todos los colores del atardecer.

Como he escrito cuando parece que has terminado de entender Oporto, la ciudad te presenta una cara completamente diferente. Esto se aplica también a la decoración. Hay un gran número de Iglesias decoradas con azulejos pero los azulejos son también ubicuos en las fachadas de las casas corrientes pero eso si siguiendo combinaciones de colores de lo más variado.

Sería tentador creer que el azulejo azul-  ese sueño de azul de China que comienza con Manuel II- esta de alguna manera reservados a los edificios laicos y el color para los seglares. Pero en realidad el mayor monumento al azulejo es un edificio laico y funcional: la Estación de Sao Bento.

En su vestíbulo, más de veinte mil azulejos, obra de Jorge Colaço, rememoran las viejas glorias de Portugal (a manera de consuelo según un conocido portugués de no tener glorias nuevas). Fueron colocados entre 1905 y 1916 y conforman un cuadro impresionante.

Y sin embargo  no fue esto lo que más me llamo la antencion.

El tiempo es en la ciudad imprevisible, las nubes aparecen y desaparecen con una rapidez que desconcierta al visitante que proviene del  centro de la península. Pero entre estas idas y venidas de las sombras, las fachadas de esas casas modestas, algunas en estado de conservación mejorable, atrapan la luz y la devuelven y convierten el paisaje urbano en una sinfonía de colores.

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